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Mostrando entradas de abril, 2025
 PARTIDA DE DAMAS Cambiaba tanto de camas como de ropa interior. Un día, jugando a las damas, me dijo: soy la mejor. Y no mintió, no señor; comiendo ficha tras ficha recorrió todo el tablero e incrementó mi desdicha cuando perdí siete a cero. Para más inri en mi cruz, echó vinagre en la herida de un siete en mi corazón cuando me dijo al trasluz de su mirada perdida que pondría una condición: la custodia compartida de sus besos con pasión. Compasión nunca sintió en la noche de aquel duelo, como tampoco el consuelo de mí se compadeció. Me pasé la noche en vela leyendo la despedida que me dejó en una esquela, aunque seguía con vida. Anoche la vi pasar de la mano de cualquiera. Ella no quiso mirar. Y yo me cambié de acera.
 LORENZO Y CATALINA El sol le dio la vez a Catalina, tú no echaste de menos a tu ropa, yo dejé mi recato en la cantina y la luz apuró su última copa. Yo le di al instinto rienda suelta, tú subiste el telón de tus encantos, nos hicimos las carne vuelta y vuelta y dejamos en blanco a nuestros santos. La pasión nos firmó un salvoconducto por si el sol nos paraba en la aduana; le dijiste: encantada, tanto gusto... y la noche siguió por la mañana.
 SONETO EN BLANCO Y NEGRO Este cuadro te lo hago sin apenas sofocar la osadía de un caradura, sin pincel, sin paleta, sin pintura, sin modelo, sin lienzo y sin mecenas. No aparecen mezquitas con almenas ni los dioses de Roma en miniatura; a lo sumo, sugiere tu figura evocando una noche sin cadenas, y mi boca brindando con tu busto, más diez dedos formando un abanico esperando que pase el tiempo justo a que la otra se abra y cierre el pico. Y deseando que sea de tu gusto, como Javi lo firmo y lo rubrico.
 AUTORRETRATO Para evitar mis respingos  ya tengo un no con secuelas, para cumplir los domingos ya tengo un plan a dos velas, para intuir a los locos ya tengo napia de sobra, para saciar mis sofocos ya tengo un bar que me cobra, para seguirte los pasos ya tengo un pie sin zapato, para contar los fracasos ya tengo un autorretrato, para esquivar los frenazos ya tengo llave maestra, para desatar tus lazos ya tengo un botón de muestra.
 D.E.P. Descanse en paz la pasión que dejamos en barbecho y nos sirve de lección para echar, a lo hecho, pecho. Vertamos en tierra hostil la culpa a todos los males y sembremos el jardín de rosas como puñales. Después de cicatrizar al futuro con excusas, apuesto en juegos de azar desabrochando otras blusas. Rellena tu copa y bebe; yo invito, como buen sandio. Me dices lo que se debe y quédate con el cambio.
 AMÉN Desde que cruzan volando las estrellas por tu lado, paso las noches contando cielos por metro cuadrado. (Por cien). Y el sueño que no concilio lo recupero en vigilia cuando a tu boca me afilio y en la mía se domicilia. (Fetén). Pero al lecho de mi nido le van saliendo las canas de las veces que has sufrido metamorfosis kafkianas. (¿Con quién?) Como soy tan reincidente, asumiré los peligros. Siempre tuyo, atentamente, por los siglos de los siglos. (Amén).
 FISURAS No goteo por mis fisuras ni tengo cara de primo, por eso no quedo a oscuras el día que se va la luz. Se demuestra que es un timo que pase de diestro a zurdo por reducción al absurdo, y siendo un precio tan caro, no pasaré por el aro norte, sur, este u oeste; y a quien con ello moleste, atribulase o concierna, aquí le tiendo la mano desde el mismo meridiano que pasa por mi entrepierna.
TESTAMENTO Por si acaso se me olvida, quiero dejar testamento de todo lo que la vida  me ha dejado hasta el momento. A mis hijos les daré mis mejores pertenencias: un libro para leer y mi afición por las ciencias. A mis amigos les dono un par de malos ejemplos, las verdades que cuestiono y la mitad de mi tiempo. El resto de lo que tengo lo lego a mis enemigos: los principios que no vendo y sus caras de afligidos. 
SUERTE La suerte dice que sí negando con la cabeza y cuelga el cartel de fin al mismo tiempo que empieza. Alterna el todo y la nada como una mujer fatal alegando su coartada de enajenación mental. Jamás firma los papeles y embauca como ninguna, es famosa en los burdeles como la puta Fortuna. En las manos de su hechizo abandono mi existencia; yo me responsabilizo con todas las consecuencias.
DE BOCA EN BOCA Con los acordes de Lennon, la noche se hizo la loca cuando el último gin lemon  pasamos de boca en boca. Borrachos como dos necios, alquilamos nuestras almas sin tasar antes los precios y, al soltarnos del trapecio, nos saltaron las alarmas. Volamos como gaviotas desde el Trinquete al Mesana, la luna se durmió sola y se quedó en bancarrota el ancla de la manzana. Y el mar nos hizo la ola.
LA ESTRELLA MÁS PEQUEÑA Se dijeron que sería pasajero, se robaron lo telúrico y divino, se fundieron en un beso tan ligero, que acabaron siendo gas de su destino, Le pusieron las esposas a la suerte, se juraron al unísono el futuro, aprendieron a nadar contracorriente, compartieron su colchón y su pan duro. Dibujaron con los años sus arrugas, olvidaron las promesas y las noches, se cosieron sendos trajes con las dudas y el deseo fue tornándose en reproches. Le exigieron a San Pedro su llavero, pero él les pidió el santo y seña. En las noches de verano, allá en el cielo, se les ve en la estrella más pequeña. 
 CUADERNO DE BITÁCORA Tras la larga singladura cruzando todos tus mares, la venda de la cordura debí perder por los bares. He tirado tu cuaderno de bitácora al vacío y el horizonte es eterno con un nuevo desafío. Ahora solo conservo un futuro al abordaje y un sustantivo sin verbo. La botella con mensaje en la que yo estaba inmerso se me cayó por la popa. Este penúltimo verso ya no rima con tu boca.
ICONOS No participo del vulgo que da palmadas al hombro, ni le recojo el escombro al ser con quien no comulgo; antes, me declaro en guerra y me planto en rebeldía si la razón creo mía, y a ella, mi fe se aferra. Como no pago aranceles por mis principios y fines, no tengo héroes afines con quien comparta manteles. A la belleza sin frente jamás sé ponerle cara. Solo me postro ante el ara del hijo de mi simiente.
SONETO Querida juventud que estás ausente, no sé si me recuerdas del pasado: compartimos los amigos y el helado. Eras tan loca; yo, un inconsciente. Yo te conjugué en tiempo presente porque nada importaba demasiado, y ahora, que nos hemos olvidado, no vengo a revisarte el expediente. Los sabios que omitieron sus consejos no avisaron del paso de los años; sabían, porque eran perros viejos, que entonces nos sobraban los redaños. Hoy, al ponernos las gafas de lejos, nos saludamos como dos extraños.