Sin matasellos

La suerte te guiña un ojo.

Perderte ya no es pecado.

La salsa en la que te mojo

me sabe a dulce y salado.

La góndola de tu pubis

me cambia al azar de rumbo

y me pierdo, como Anubis,

en tu piélago profundo.


Al sueño sin matasellos

de mis noches en la lona

aún le queda resuello,

a pesar de estar en coma.


No me daré por vencido,

no cejaré en el intento;

posiblemente esté herido...

cerciórate de que muerto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Faltas tú

Es Justo

Me acojo a sagrado