¿VIENES?
Te busqué en el diccionario
de las palabras perdidas,
donde montan su escenario
las tentaciones prohibidas.
Te busqué en las iniciales
de las respuestas que espero
y, por no dejar señales,
borré mis huellas del suelo.
Te busqué en el pavimento
desnudo de protocolo
y fracasé en cada intento.
Le pregunté incluso al viento,
y me dio plantón Eolo.
Te busqué en aquella estrella
que parpadea cuando aflora;
intenté quedar con ella,
y rehusó a última hora.
Te busqué en las caracolas
que me hablaban en la orilla,
pero fue una pesadilla:
hablaba conmigo a solas.
Letras, sílabas, palabras,
frases, conceptos, ideas,
intentos de abracadabra,
lo creas o no lo creas.
Dicen que invirtiendo el orden
de la milenaria Roma,
repentinamente asoma,
sin pretenderlo, su nombre;
y resulta un juego ameno
de manera parecida
si las letras que tú tienes
también te las desordeno.
Que comience la partida...
Y si lo adivinas, ¿vienes?
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