El jardín de las delicias
De ti podría decir que tu sonrisa
provoca en mis pupilas la lujuria,
o que tu pelo al viento le requisa
la fuerza cuando bate con su furia.
No encuentro más razones que tus pechos
para darme un paseo por la delicia.
Por mucho que te lea tus derechos,
ningún halago a ti te haría justicia.
Y no encuentra palabras mi torpeza.
Tampoco sé pintarte como El Bosco.
Mi inspiración contigo se tropieza.
En blanco me quedé, lo reconozco:
si existe un adjetivo a tu belleza;
lo siento, pero yo no lo conozco.
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